viernes, 11 de febrero de 2011

Me pierdo entre un mundo al que vacío con miradas, que se quedan clavadas y que se me clavan. No importa ya nada. Podré perder el silencio y volverme loco con tu ausencia, buscar la manera, de distraer a mi cabeza, mientras poco a poco la melancolía de días bellos corroen mi paciencia. Podría hacer tu vida tan bella que sentirías miedo ante tal invasión, y te convertirías irresistiblemente en mi presa, y yo en tu destrozo, después borro y busco de nuevo la forma de adentrarme en otro cuerpo y ser otro. Dicen que hago daño cuando puedo, y que marco, con cicatrices tus recuerdos. Hoy dejaré claro que de mi boca no salieron mentiras, sólo se convirtieron en mentiras cuando mi futuro cambió y tú desapareciste de mi vida. La realidad es que si hubieses comprendido, te habrías dado cuenta de que la depresión es mi vida, y que con amor o sin él, sufro de los síntomas. Podré aparentar que no me aterran mis pensamientos, pero en las noches tú no estarás en mis sueños, y tarde o temprano volveré a caer al vacío y tendré miedo de no tenerte a mi lado cuando duermo. Suelo, tener problemas para aceptar mi vida, y me resisto a vivir sin tenerte en mis pensamientos.

Hoy me encuentro tan solo que cuando miro al mundo no veo. He perdido las esperanzas de encontrar y conocer nuevas almas que puedan dañar mi paz. Soy feliz en mi ausencia, y en tu presencia, renuncio a mi depresión obligada que se autoengaña creando estados de falsa felicidad para distraerme de lo que realmente necesito atrapar, para darme cuenta que soy tendente a las depresiones y que si me obligas a seguirte, me quedaré tan quieto, que te marcharás, y me olvidaré, para decepcionarme una vez más.

Tal vez esté loco y que vea a las personas como no son y eso me cree estados de discordancia conmigo mismo y crean una confusión en cuanto a distintos individuos. Pero convencido intento indagar en la imagen que yo tengo como residuo y lo que descubro es que la gente se termina enfadando conmigo cuando empiezo a ver a ese individuo, y tengo que quedarme a medias sin terminar si era o no era, porque él o ella se han alejado antes de que lo descubriera.

Acepto a mi vida y un día como hoy la veo como bella, imperfectamente incompleta en cuanto a temas de profunda belleza, llena de cosas sin importancias como las demás cosas diarias. Mis necesidades básicas tornan un segundo plano, y mi cabeza toma prioridad, si yo estoy mal, mi cuerpo está mal, y sufre los caprichos de mi interioridad, si decido llevar a mi cuerpo al límite tal vez es porque esté probando cuanto aguante. Y después superarme…

Mi constancia al final hará observar al final, y ver quién triunfó al final, pero… ¿realmente ha merecido la pena todo este sufrimiento para ver eso al final? Para mí no… por eso me alejo de aquellos que desean ver mi fracaso… para que no vean mi triunfo.

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